¿A dónde ir en otoño? A Suiza.
Estuve en la ciudad de Ginebra un noviembre. Allí fue donde me enamoré perdidamente del otoño. Había estado ya en verano en la misma ciudad que estaba igual de bella, pero en otoño tenía un brillo especial. Y es que todos los colores del otoño viven allí. Cada parque y los alrededores tenían sus árboles en diferentes tonos cálidos. La ciudad me sorprendió lo suficiente como para querer explorar el interior del país durante esta época.
Ginebra tiene una buena combinación, un poco de ciudad y un poco de naturaleza. Quizás lo tengo idealizado, ya que vengo del Caribe y no suelo vivir estaciones. Además de que apenas hace unos cuantos años fue que vi el otoño en todo su esplendor. El punto es que el otoño en Ginebra me hizo sentir diferente y durante mis días allí estuve sumamente asombrada. A lo que me ha llevado a pensar en lo grande y diferente que es el mundo. A las experiencias que cada cual vive de acuerdo en donde nacieron, a la diversidad y a los cambios que vemos pasar.
Lo que me encontré en el camino otoñal en Ginebra:

El spot perfecto para desayunar: Cottage Café. Buena comida, linda vista y acogedor.

El café es rico, las tostadas con mermelada también y la ensalada de frutas. Todo estuvo hermosamente presentable para acompañar la vista.

Me pregunto cuál es este árbol con este follaje tan amarillo💛.

En esta época las hojas están muriendo, pero yo las veo bien vivas.

Colores.

Broken Chair, al frente de las Naciones Unidas.

El lago de Ginebra (Lac Léman).

El agua estaba helada, aun así estos patos y varias personas se estaban bañando en el lago.

Esto fue en el centro de la ciudad.

Dejé la ciudad y me fui con mi amiga en teleférico a Mont Salève.

La ciudad y el lago.

Con el Mont Blanc sobresaliendo entre las montañas.

Cae el sol y cierra el espectáculo con otros colores.